Tapices de rafael

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Los celos de Miguel Ángel, que nunca quiso que las obras del genio de Urbino rivalizaran con sus pinturas en un mismo espacio, y los cambios de criterio de los diferentes papas terminaron por desterrar los tapices de Rafael Sanzio (Urbino, Roma, 1520) incluso a los sótanos vaticanos. Ahora y por segunda vez en la historia reciente, con ocasión del quinto centenario de la muerte del artista renacentista, la Capilla Sixtina, estrella de los Museos Vaticanos, volverá a ser el escenario de una competición artworkística sin parangón. Algunos de los tapices se habían expuesto anteriormente, en 1983 y en 2010, pero hacía más de cuatro siglos desde la última ocasión en la que los 10 habían sido colocados, juntos y a la vez, en la Capilla Sixtina. En 2010, coincidiendo con una visita del papa Benedicto XVI a Londres, los Museos Vaticanos prestaron cuatro de los tapices originales al Victoria & Albert Museum, de modo que pudieron verse junto a sus cartones por primera vez en la historia.En algunos de los paños, como La curación del paralítico o La muerte de Ananías, se identifica a la perfección el lenguaje miguelangelesco que utilizó Rafael, con figuras grandilocuentes de músculos exageradamente definidos y voluminosos. No había tanta rivalidad entre ellos como se dice, asegura Carmen García Frías, conservadora de Pintura de Patrimonio Nacional y experta en la obra y vida del autor de La escuela de Atenas.Allí se convirtieron en tapices en el taller de Pieter van Aelst entre 1519 y 1521. Precedidos por la fama de quien los había visto en Bruselas, siete de ellos llegaron a la Capilla Sixtina antes del prematuro fallecimiento de Rafael el 6 de abril de 1520 a los 37 años. Una veintena de años después la Capilla Sixtina fue realzada extraordinariamente con los frescos de Miguel Ángel durante el pontificado de Julio II ( ). Era un lugar muy importante pues en aquella época, las grandes ceremonias papales no se celebraban en la basílica de San Pedro sino precisamente allí.

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Rafael murió el 6 de abril de 1520 y los tapices solo se volvieron a exponer en contadas ocasiones ya que era costumbre adornar la Capilla Papal solo para grandes ceremonias. Las posteriores decisiones papales y, se cuenta que por los celos de Miguel Ángel que no quiso que los tapices rivalizaran con los frescos de la bóveda que pintó, hicieron poco a poco relegar los tapices incluso a los subterráneos del Vaticano. La modernidad había llegado por fin a los tapices, unas obras más exclusivas que los cuadros y, que en el caso de la obra de Rafael valueó más que los propios frescos de Miguel Angel.Los tapices fueron pensados para que colgaran a nivel de la vista de las personas y vistieran la parte inferior de la capilla con el propósito de engalanarla durante celebraciones y días festivos. Todavía hoy se pueden ver en las paredes los ganchos originales del siglo XVI, mismos que los curadores, por no lastimar la tela de los tapices no usaron, y los remplazaron sin ningún empacho por el prosaico velcro.Una adquirida en el reinado de Felipe III ( ) y la segunda es la de Felipe II, la que protagoniza esta muestra que acoge la Galería Principal del Palacio Real. Comisariada por Concha Herrero y teniendo lugar en un espacio adecuado con la monumentalidad y estructura arquitectónica de la tapicería Los Hechos de los Apóstoles, esta exposición es irrepetible por dos motivos. Por un lado, porque se presenta al público la secuencia completa del ciclo apostólico de la colección de Felipe II ( ), una reedición de los cartones de Rafael mejor conservada. Por otro lado, porque supone el último gran evento celebrado en 2020 a nivel internacional dentro del V centenario del fallecimiento del artista.Las novedosas y precursoras composiciones tuvieron un enorme protagonismo en el ceremonial cortesano del Alcázar madrileño. La Historia de los Apóstoles, que aparece citada por primera vez en el inventario post mortem de Felipe II, fue destinada a la Capilla Real como parte esencial de los rituales litúrgicos por su secuencia narrativa y su contenido doctrinal. Se salvó del fuego que consumió grandes joyas del patrimonio español y ha sobrevivido sin hacer demasiado ruido entre actos oficiales y los almacenes de Patrimonio Nacional. Es una reedición de las composiciones del genio renacentista destinadas a la Capilla Sixtina y que se conserva en gran estado. Tapices para Felipe II, que muestra la serie conservada en España por Patrimonio Nacional. Como se ha dicho, en el siglo XVII los originales se guardaron troceados en franjas, primero en el Palacio de Whitehall y luego en Hampton Court.

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