Perchero fernando de los rios


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Casi veinte años de actividad en defensa de los servicios públicos de interés basic y de divulgación de la vida y obra de una de las figuras preeminentes del socialismo español. Dos ámbitos de actuación que también constituirán los ejes fundamentales de nuestra actividad fundacional en los próximos años.A la vuelta de su viaje, y ante las veintiuna condiciones impuestas por Lenin, De los Ríos defenderá en el Congreso extraordinario de abril de 1921 la postura contraria a ingresar en la III Internacional. Esta será finalmente la opinión que triunfe, frente al informe favorable de Anguiano. La tesis defendida por Fernando de los Ríos era consecuencia de su concepción del socialismo como legítimo heredero de la mejor tradición liberal europea. Esta herencia liberal del socialismo se debía intentar conciliar la libertad, seña de identidad del liberalismo, con la igualdad, la seña del socialismo. Suscribió el manifiesto fundacional de la Liga de Educación Política Española, colaboró en la revista “España”, en el “El Sol”, y apoyó al Partido Reformista, sin llegar a militar en la formación de Melquíades Álvarez. Pero la actitud nada rompedora de este político con el sistema político español, y que que terminaría por arruinar las expectativas creadas con el reformismo hizo que Fernando de los Ríos buscara otra alternativa clara de cambio.”, elude el hecho esencial de que sin ella la igualdad de los ciudadanos no se asienta en la base actual de su libre albedrío. La dictadura del proletariado, observa De los Ríos, se ha convertido ya en la del partido comunista y la vanguardia de este acapara todo el poder en la medida en que encarna presuntamente la verdad suprema. “Ahora bien, añade, el privilegio es de suyo invasor […]y arrastra a aquellos que lo disfrutan a diferenciarse de los parias del espíritu que no han llegado al reino de la verdad”. Dicha situación, prolongada hasta un futuro remoto, no da alas a la conciencia proletaria sino que la sujeta a los dictados y consignas impuestos de lo alto. La estructura política totalitaria del Estado de los soviets, concluye, contradice la de los partidos socialistas de Europa que no se han adherido a las cláusulas de la Tercera Internacional pues niega los valores humanistas y culturales que estos abrazan. @Montagut5 | En este artículo queremos glosar la reseña que Isidro Escandell dedicó al libro El sentido humanista del socialismo de Fernando de los Ríos, publicada en “La Voz Valenciana”, y que “El Socialista” reprodujo en su número 5.476 del año 1926. Recordemos que en ese mismo año De los Ríos publicaba el libro en la editorial Morata.

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En la segunda parte del libro se dedicaba a analizar el capitalismo con sus incidencias, para luego pasar al caso concreto español, hallando en la acción de las grandes empresas del capitalismo español el intento de controlar el interés público, Después, seguiría desentrañando el funcionamiento del capitalismo. Pero ese socialismo no carecería de sentido espiritual, y aquí estaría el meollo del libro del socialista rondeño, en demostrar la trayectoria del humanismo en el socialismo.La semblanza de los líderes soviéticos con quienes conversó o a los que tuvo ocasión de escuchar en sus intervenciones públicas está trazada con singular destreza y expresividad. De los Ríos retrata cabalmente a un Lenin, cuya estatura y aspecto le recuerdan los de Pío Baroja, mientras con la mayor serenidad le pronostica que la dictadura del proletariado previa a la instauración de la sociedad comunista durará forty o 50 años en Rusia a causa del analfabetismo y atraso. A un Trotsky en orador hierático y de voz metálica, investido de un gran carisma, y que desenvuelve su dialéctica revolucionaria como quien desgrana irrefutables silogismos. A un Bujarin embebido de mesianismo eslavocomunista, al que califica de Saint-Just de la Revolución Rusa y que como éste sería víctima de ella durante las grandes purgas estalinistas. Posteriormente, el libro intentaba demostrar cómo el individuo, teniendo el máximo de libertad actual, podía contemplar que se podía llegar a una sociedad socialista. Además, el socialismo debía ir de dentro a fuera, del inside de los espíritus al exterior, una obra de adhesión, nunca de imposición. El texto comienza con un emocionado homenaje a la figura Fernando de los Ríos, el que ya en su época period considerado un intenso y destacado humanista.En 1939, tras el triunfo del ejército franquista, Fernando de los Ríos fue nombrado embajador del Gobierno republicano en Estados Unidos, adonde consiguió llevar pocos meses después a la familia de su futuro yerno. Los García Lorca no sólo habían perdido, durante la violenta represión nacionalista de Granada, al famoso autor de Yerma y el Romancero gitano, sino también al marido de Conchita, Manuel Fernández Montesinos, a quien el 18 de julio había sorprendido a los pocos días de su toma de posesión como alcalde socialista de la ciudad. Tampoco es muy probable que semejante ontología social pudiera hoy mantenerse, pero lo que don Fernando extrae de ella es sencillamente la concept de que en nuestra personalidad, en nuestro «yo», está constante e ineludiblemente presente lo «común», el «nosotros». Ambas concepts producen siempre entre los institucionistas una decidida inclinación por los acentos sociales de la política. Entre los de la anterior generación, el reformismo social de Azcárate, Posada o Buylla proviene también de estos puntos de partida. Si bien los alumnos son los protagonistas, ha sido y es elementary, la motivación, formación y dedicación de todas las personas que participan en el centro.Fernando de los Ríos vuelve a forma parte de los ministros en el nuevo gobierno. Bajo el mandato de Manuel Azaña, pero esta vez estuvo como Ministro de la Instrucción Pública y las Bellas Artes, cargo que mantuvo hasta el 12 de junio de 1933. Luego de terminado el Gobierno Provisional de Niceto Alcalá Zamora, se va elecciones y se elige como nuevo Presidente a Manuel Azaña dejándolo en el cargo de Ministro de Justicia, desde el 14 de octubre hasta el sixteen de diciembre del mismo año. Mientras a Fernando de los Ríos estuvo encarcelado durante ese momento por golpista, fue liberado ante de la proclama de la Segunda República, por lo cual tenía derecho a participar en las elecciones que se celebraron en junio del año 1931. A mitad del año 1930, decide regresar a España, allí participa en el Pacto de San Sebastián, una reunión promovida por la Alianza Republicana que se realizó en la ciudad de San Sebastián el 17 de agosto de 1930.

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